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EN MEMORIA DE MI AMIGO AUGUSTO ROA BASTOSLA ISLA DE LOS ROAMANIÁTICOS May 26 "Gacetilla de prensa Bonpland", Eric Courthès, Corrientes, 17 de julio de 2009
Museo Amado Bonpland, Viernes 17 de julio de 2009 Por Eric Courthès 19h-21h
Para su primera novela, (acabada al cumplir Eric Courthès casi medio siglo, igual que su Bonpland, en la época en que decidió cambiarse la vida yendo a Corrientes), el investigador francés no se asume como autor sino más bien como “usurp-autor”, de tan habitadas como lo están las páginas de su libro por el personaje en el cual decidió reencarnarse… Pues se trata de memorias apócrifas, las que Amado Goujaud-Bonpland no tuvo tiempo de escribir él mismo, de tantos trastornos, trastocamientos y acontecimientos imprevisibles que el Karaí Arandú conoció en su vida y a los cuales el autor de ficción no tuvo mucho que añadir… Autor ausente, personaje híper presente, acá tienen los ingredientes de Yo el Supremo, hipotexto de Augusto Roa Bastos, el autor ídolo del franchute, escritor insoslayable en la gestión de esta obra, (así como lo son los autores de las mejores novelas sobre Bonpland, pero por razones distintas), el argentino Luis Gasulla y el francés Philippe Foucault. Ejercicio peligroso de re-escrituras permanentes, subyacentes, que van amontonándose en febriles palimpsestos, al borde del plagio y al fondo de la escritura… De todas formas, nunca se inventa nada y al autor actual le urge terminar con la exposición malsana de su ego; el hombre se hace autor al proclamar su ausencia, y en ese caso especial, lo hace a través de la muerte de su personaje: momento mágico de eternidad, por el cual toda una vida va desenrollándose durante los pocos segundos de la agonía… En aquel punto, imposible de aprehender, en el fondo de un Aleph atormentado, “text-isla” si la hay, se van arremolinando, íntimamente vinculadas, la Muerte y la Escritura…
Eric Courthès, (nacido el 24 de noviembre de 1959 y oriundo de la Isla de Olerón, al sur de La Rochela), por más que sea agregado y doctor en castellano, se hizo como hombre y autor muy tarde. En efecto, después de recorrer América Latina de mochilero en los años 80, a principios de los 90, decidió fijar su atención de etno-lingüista en el Noroeste Argentino y publicó en 1998 una tesis de doctorado, que versaba en las influencias del quichua en el español de Santiago del Estero. Luego, a comienzos de nuestro milenio, dejó las maletas en Paraguay, y publicó una serie de artículos sobre aquel país tan secreto y fascinante y su escritor emblemático, Augusto Roa Bastos. Mediante prismas tan variados como enriquecedores, tales como el bilingüismo, la insularidad, la frontera o la transtextualidad, de a poco se fue metamorfoseando en autor de ficción, y al pasearse por una « nota-texto » o un « texto-nota » de « Yo el Supremo », se topó con aquel extraordinario explorador rochelés, que le trastornó la vida, y le dio a conocer, (otra vez en varias etapas a veces muy dolorosas), sucesivas muertes simbólicas…
Bibliografía de Eric Courthès:
A) Ensayos :
LO DUAL EN ROA BASTOS, Asunción, Servilibro, julio de 2003, 74 p., http://www.musicaparaguaya.org.py ) LA ÍNSULA PARAGUAYA, Asunción, Universidad Católica, CEADUC, Biblioteca Paraguaya de Antropología, Vol.49, marzo de 2005, 88 p. http://spaces.msn.com.members/ROABASTOS/PersonalSpace.aspx L’INSULE PARAGUAYENNE, París, Editions Le Manuscrit, marzo de 2006, 142 p., (traducción y ampliación de La ínsula paraguaya), http://www.manuscrit.com/catalogue/textes/fiche_texte.asp?idOuvrage=6773 http://spaces.msn.com.members/ROABASTOS/PersonalSpace.aspx LO TRANSTEXTUAL EN ROA BASTOS, Asunción, Universidad Católica, CEADUC, Biblioteca de Estudios Paraguayos, Vol. 67, noviembre de 2006, 66p. http://spaces.msn.com.members/ROABASTOS/PersonalSpace.aspx LA ISLA DE ROA BASTOS , Asunción, Servilibro, Estudios, Fundación Roa Bastos, noviembre de 2008, (compilación de mis tres ensayos sobre Roa y el Paraguay).
B) Ficciones y poesías : LE LIVRE ET AUTRES DELIVRES, París, La Société des Écrivains, 153p., marzo de 2006. http://www.societedesecrivains.com/pc/viewPrd.asp?idcategory=7&idproduct=756 http://spaces.msn.com.members/ROABASTOS/PersonalSpace.aspx
C) Traducciones :
METAFORISMOS/MÉTAPHORISMES, Augusto Roa Bastos, Barcelona, Edhasa, 1996, traducción, notas y prefacio, Ediciones L’Harmattan, Collection l’Autre Amérique, París, abril de 2008, 136 p.., http://www.editions-harmattan.fr/index.asp?navig=catalogue&obj=livre&no=25897 MEMORIAS DE UN ESCRITOR/MEMOIRES D’UN ECRIVAIN, Carolina Orlando, mémoires apocryphes de Roa Bastos, Asunción, Servilibro, marzo de 2009, París, L’Harmattan, L’Autre Amérique, marzo de 2009, traducción, notas y prefacio, http://www.editions-harmattan.fr/index.asp?navig=auteurs&obj=admin&admin=article_form&no=8485
April 27 "Don Sixto en wikipedia"![]() ![]()
Sixto PalavecinoDe Wikipedia, la enciclopedia libreSaltar a navegación, búsqueda
Sixto Doroteo Palavecino (Barrancas, Santiago del Estero, Argentina, 31 de marzo de 1915 - Santiago del Estero, Argentina, 24 de abril de 2009) fue un poeta, músico y cantante del folclore argentino, que interpretaba el violín desde los 10 años. En su momento colaboró con músicos como León Gieco.
Biografía [editar]
El 31 de marzo del año 1915, el monte santiagueño de la localidad de Barrancas, inserta en el departamento Salavina de la provincia madre de la República Argentina, escuchó el grito de un gauchito que nacía en un rancho de sus entrañas, con el que la familia Palavecino sumaba al fogón el tercer hijo varón, había nacido Sixto Palavecino, el "qari" que dedicaría su vida a la defensa del idioma quichua de sus ancestros, el que la difundiría a través de la poesía y la música y en toda la dimensión cultural. En la distribución familiar de las tareas campestres, a Sixto le hubo de tocar el cuidado de las majadas, que a horas tempranas de cada día partían desde los corrales hacia los lejanos pastizales, lugar donde permanecían hasta la caída del sol, horas en que retomaban la senda de regreso, no sin antes pasar por los pozos donde se baldeaba el brebaje. En aquellos pastizales, el tiempo parecía viajar en una pesada carreta. El niño miraba a ratos el sol para orientarse del horario de regreso, mientras rondaba a su majada para evitar el dispersamiento y los posibles ataques del "daño", ellos son los carnívoros como el puma o el zorro que acechaban al tierno cordero desde la espesura del monte. Cada ronda era así como la ubre que amamantaba al niño en su sapiencia campesina, que sin saberlo se preparaba para la gran misión difusora de todas esas cosas nuestras ante el gran público que lo admiraría. El bosque encontró en él al investigador de sus esencias ocultas y la fauna se vio descubierta y estudiada en sus costumbres, vivencias éstas que en su justo momento valieron para cazarla con total prescindencia de armas, terreno en que se debaten la astucia del bicho con la inteligencia del hombre, y más tarde para elevarla en graciosa comparación con las conductas del hombre, tarea que solo pueden concretarla aquellos que observan con profundidad y que cuentan con la suficiente imaginación para ensamblarlas armónicamente en el escaso espacio de una estrofa. De allí es que la conversación de Don Sixto es rica y subyugante cuando narra las picardías del zorro o del "champi", las estrategias de la iguana para hacerse del panal, las del gavilán para vulnerar el caparazón del "pichi", los hábitos de las "ñanarcaj" ataja caminos, de la lechuza o el gato montés, para dar algunos ejemplos. Fue en esas largas horas en que la sangre-música de los Palavecino, comenzó a hacer sentir en el niño que había llegado el momento de recurrir al instrumento. Estas ansias no se concretaban por la férrea oposición de su madre que no veía en los músicos la mejor ocupación y por ello lo privaba de acudir a los instrumentos de la casa. Esta actitud no hizo claudicar las inquietudes del "karisitu" –pastor- que flanquearía el obstáculo recurriendo a su habilidad artesanal. Comenzó con aquellas viejas maderas de una mesa en desuso a moldear, con su inseparable facón, el violín que lo iniciaría en la música. Aquel rústico violín que durante el día sorprendiera a los habitantes nativos del monte, quienes de pronto "escucharon" modificarse a su paisaje, y en el transcurso de la noche, formaba parte de los misterios, escondido en el hueco de un quebracho blanco que le serviría de estuche. En esos escenarios montaraces, donde el rebaño pastaba bajo su cuidado, hubo de nacer el actual "violinisto-sachero", tal como se bautizara el protagonista para diferenciarse respetuosamente del músico académico. Una noche el violín y su dueño visitaron la casa materna. La cena concluyó y faltó coraje en el niño para presentar en familia su talento desconocido y su violín no aceptado. Sobreponiéndose a sus temores y apaciguando sus angustias, decidió enfrentar el momento, sorprendiendo a sus mayores con el acorde de una chacarera. El talento pudo mas que la oposición, y es así como se impuso a las adversidades que, como por arte de magia, se rindieron al alumno del monte, quien traía en sus encantos la herencia otorgada a las generaciones posteriores por San Francisco Solano en su paso por Santiago. Es así como tuvo aceptación el músico y fue admirado el artesano. A partir de allí, las veladas lugareñas danzaban al ritmo del violín del artista de 10 años. El tiempo lo fue perfeccionando y la pluma comenzó a graficar sus sentimientos con la ayuda de numerosos músicos , como ser el autodidacta y compositor santiagueño Oscar Segundo Carrizo como llajtaymanta lloserani, y medio retobao, entre otros tantos , don Sixto que a la fecha suman más de trescientos temas. El monte santiagueño encontró el descriptor y los animales se vieron desnudados en su astucia. Las obreras de la miel de palo parece que le regalaron un panal a su espíritu, a juzgar por la dulzura de sus temas e interpretaciones. La precisión del afinado hizo pensar a muchos en pactos salamanqueros, a punto que Fabio Zerpa en la revista "Cuarta Dimensión" lo reporteó sobre estas presunciones. Otros, como el escritor Emilio Breda, lo consideran egresado de la "Universidad del Monte"; pero lo cierto es que Don Sixto es un autodidacta de la música, un enamorado de los instrumentos; y es ese gran amor el que lo dota de la suficiente voluntad para perfeccionarse diariamente, innovando conocimientos y repertorios. Además del violín, ejecuta bandoneón, guitarra y bombo. Es oportuno mencionar que Don Sixto es exclusivo en cantar en dúo con su violín, virtud que ha sido ponderada por grandes ejecutantes de estos instrumentos. El año 1941 lo encuentra viviendo en Villa Salavina, distante 25 kilómetros de la localidad que lo vio nacer, constituido en matrimonio con Doña Argelia del Carmen Monte, quien le brindó un varón y dos niñas que desde temprana edad lo acompañaron en la conformación del conjunto "Sixto Palavecino y sus hijos", el conjunto más duradero de los formados por el mismo, con el cual ha de recorrer el país, representando a nuestra provincia y en los principales escenarios y medios de difusión como: el Estadio del Luna Park, el programa de televisión de Mancera, "Sábados Circulares", el programa radial de la otrora Chela Jordán de la recordada Radio Libertad y otros tantos de idéntica jerarquía que iban cimentando su personalidad en el folclore y haciendo cada vez más sólido su norte, la defensa de la lengua y la cultura quichua. Con este conjunto, Don Sixto grabaría, en el sello RCA-Víctor, su primer doble duración para orgullo de los santiagueños, ya que para esa época no eran muchos los representantes que alcanzaban esta distinción, lo cual lo lanzaba al mercado nacional. Sixto ingresa aquí al campo profesional de la música y hasta 1969 ha de grabar tres dobles, reeditados por el éxito de la venta, convertidos ese año en un larga duración. Hoy se sigue escuchando ese picaresco gatito "Agrede soy rizongón", tema que lo popularizó en esa época. Las naturales obligaciones de sus hijos desvanecen la actividad del conjunto. Don Sixto se aferra a su violín -hasta este momento dirigía él mismo y ejecutaba el bandoneón- lanzándose como solista. La mayoría de sus temas serían una mixtura de "castilla y quichua", "overitos" como el los llama, método tendiente a facilitar al público la interpretación de las letras y sin duda, para ir acostumbrando a los oídos a escuchar la lengua desterrada y oficialmente prohibida, en estos momentos de la historia. Al pregonero del quichua y su cultura no le basta la actividad que desarrollaba hasta el momento. Su espíritu inquieto le indicaba que debía procurar un espectro de difusión más amplio, pero la razón le advertía el duro camino a recorrer. Es que la realidad puntualmente le demostraba en hechos los grandes escollos a superar. Para entonces el Quichua se encontraba en vías de extinción; el hablante sufría, ocultaba su lengua a consecuencia de la nefasta prohibición gubernamental, que se extendía a la totalidad de las escuelas provinciales como también a las dependientes de la Nación. El puntero bajaba autoritario sobre el niño-quichua obligándolo a sustituir su idioma de origen por el castellano y el sermón diario del maestro le iba haciendo sepultar su lengua al punto de crearle la sensación de vergüenza y de subdesarrollo. El mismo Sixto dirá, en una chacarera doble, en valiente testimonio de la censura "Avergonzado vivía" para declarar, ya en el éxito de reivindicación, quizás documentando la concientización popular, "Que cante en Quichua, me dicen". Así las cosas planteadas escuetamente, corría el año 1969 cuando Don Sixto se apersona en la vieja emisora Radio del Norte de Santiago del Estero –L.V. 11- ante el Director interino Don Alberto Pérez (Huesito), a quien le expresara el alcance de sus deseos: pedía una audición quichua para la difusión del idioma y de la cultura quichua; quería llegar a sus hermanos quichuahablantes e indicarles el camino de la reivindicación; deseaba fervientemente transmitir su propio orgullo a través de la onda radial y propagar desde la cuna al país este verdadero sentimiento de identidad nacional. Don Alberto Pérez entendió el propósito y en valerosa y patriótica decisión autorizó la iniciación de la misma que a la fecha ha cumplido sus 26 años de audiciones ininterrumpidas. Y es por esto, que en pleno reconocimiento de Don Sixto Palavecino, el ciclo 1991 llevó el nombre del ex-director a quien además se le hizo entrega de un pergamino de reconocimiento en claro testimonio a aquella histórica decisión asumida. Hoy el quichua ocupa el nivel que soñaron sus defensores tales como Don Sixto; el Profesor Domingo Bravo; los poetas Vicente Salto y Felipe Corpos y todos aquellos identificados con estas raíces. Tras una breve dolencia falleció en su Santiago del Estero natal un 24 de abril de 2009 a los 94 años. Últimos días [editar]El estado de salud del poeta, músico y cantor no era el mejor. Hacía varias semanas que estaba internado en un instituto privado, en el cual se lo atendía por sus problemas cardíacos. El artista estaba con asistencia respiratoria mecánica, internado en el área de Terapia Intensiva del Instituto Cardiológico en estado delicado y con pronóstico reservado. Hace pocos días había sido sometido a una cirugía en la que se le colocó un stent debido a dificultades cardiológicas que afectaban su salud. Tras ello, una dolencia pulmonar complicó nuevamente su estado, el cual se había tornado irreversible en las primeras horas de esta jornada. En el que fue el último parte médico de la salud de Don Sixto, el Dr. Luis Orellana había explicado el desmejoramiento progresivo que la salud del quichuista evidenció en las últimas 24 horas. A pesar de la asistencia respiratoria, los órganos del artista dejaron de funcionar y habían tornado irreversible el estado de salud. La inesperada noticia se conoció el viernes 24 de Abril de 2009 al mediodía. Sixto no pudo reponerse y falleció cerca de las 18 horas.
Discografía [editar]Mensaje quichua [editar]
RCA Club [editar]
Cuidando su identidad, 1998 [editar]
Colección aniversario [editar]
Dulzura quichua, 2001 [editar]
¡Pa'que bailen! [editar]
Bibliografía [editar]Véase también [editar]Enlaces externos [editar]
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Sixto_Palavecino"
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April 26 "Se murió mi amigo don Sixto Palavecino", El Liberal, 26 de abril de 2009![]()
Encontré a don Sixto Palavecino en su casa de La Banda en agosto de 1995, lo entrevistamos sobre el tema del quichua y del bilingüismo, le saquamos fotos, lo filmamos y nos atendió con mucha naturalidad y sencillez, como si siempre nos hubiéramos conocido...
Años más tarde, me enteré de lo importante de aquel encuentro, en efecto, don Sixto y su " Violín de Dios*" amparado por La Salamanca, no sólo fue un músico y cantante de chacarera impecable sino que también era lingüista, tradujo al quichua el "Martín Fierro" y "Don Segundo Sombra"...
Fue el Figaro más ilustrado de la Argentina, un modelo de talento, pasión y humanidad para las nuevas generaciones....
Nunca te olvidaré don Sixto...
Eric Courthès
* novela de Lisandro Amarilla
Domingo 26 Abril/2009
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LA DESPEDIDA - Fue homenajeado por todos Don Sixto se fue cantando Adiós. Miles de santiagueños acompañaron, ayer, el cortejo que condujo los restos de don Sixto Palavecino hacia el Parque de la Paz. En el trayecto hubo demostraciones de afecto: los pañuelos danzaban en el aire, mientras las flores caían a su paso. Sus hijos Rosa, Rubén, Aidée y Carmencita recibieron el calor de la gente.
La despedida en imágenes [ Ver fotos ]
Sixto de la gente Cálido acompañamiento a “El Violín de Dios”. La gente vivó a Palavecino durante todo el periplo desde el teatro 25 de Mayo hasta el cementerio Parque de la Paz.
Ver noticia completa “Mi Voluntad”
El gobernador Gerardo Zamora acompañó con palmas el ritmo de chacareras que se tocaban en honor a Sixto. EL LIBERAL / Francisco Gallo
Zamora destacó la humanidad de don Sixto “Nos sentimos muy dolidos por su partida física…” Ver noticia completa Don Sixto había finalizado su autobiografía
Carmen despide los restos de su padre en el cementerio parque. EL LIBERAL / José Luis Pérez
“Yo quiero volverme tierra si de ella he nacido yo” Los restos de Sixto palavecino fueron inhumados ayer a las 18
opiniones de músicos, actores e investigadores Todos lloran al maestro del monte Son muchísimas las personas que entregaron un último mensaje a Sixto Palavecino. En los escenarios adonde actuaron El Chaqueño Palavecino, León Gieco y Jorge Rojas, además de otros artistas, se hizo un minuto de silencio en homenaje al Sacherito.
Del Departamento de Arte de EL LIBERAL Un hombre, tres visiones Alejandro Roldán, Virginio Cacciolatti y Pablo Álvarez sacaron del fondo de sus tinteros aquella imagen que atesoraban del gran defensor del quichua santiagueño para plasmarlas en estas obras.
© Editorial EL LIBERAL S.A. 2003 Santiago del Estero / República Argentina
April 25 "Teatro Bonpland en La Rochela", "Pedagogía del Amor"Ayer, mi hermano Carlos Bonpland me mandó desde don Torcuato unas fotitos de nuestro espectáculo Bonpland, de marzo de 2009, con mis alumnos del Lycée Valin de La Rochela.
Al ver las caras de mis alumnos, sus sonrisas, el fulgor de sus ojos, sus ademanes bonplandianos o supremianos, el ataúd de Amado en el tablado, me puse a pensar y me dije que ésta había sido una de mis mejores experiencias pedagógicas y humanas...
Como lo habría dicho el Gran Maestro Unamuno, en su magistral ensayo "De Amor y pedagogía", aquella grata experiencia quedará por siempre en nuestras memorias y nos hizo a todos definitivamente diferentes, por el Amor que nos comunicamos durante meses de afanes comunes, llevados por la misma Pasión Colectiva...
April 08 "MEMORIAS DE UN MUERTO: EL VIAJE SIN RETORNO DE AMADO BONPLAND", "EXERGOS MORTUORIOS Y ESCRIPTURARIOS ", Eric CourthèsMEMORIAS DE UN MUERTO: EL VIAJE SIN RETORNO DE AMADO BONPLAND
EXERGOS MORTUORIOS Y ESCRIPTURARIOS
“Cuando ya nada se puede hacer se escribe. Es el único modo de comprobar que uno existe aún en la fijeza mortuoria de la escritura.”, Augusto Roa Bastos, Metaforismos, (Yo el supremo ), Barcelona, Edhasa, 1996.
“No se ha sabido nunca si la vida es lo que se vive o lo que se muere. Lo único cierto es que no vivimos otra vida que la que nos mata.”, ibídem.
“Hasta el morir todo es vivir.”, ibídem, (Madama Sui).
“Vivir sólo cuesta vida.”, graffito anónimo en las calles de Montevideo, foto de Gustavo Castagnello.
“Todos morimos antes de que se nos acabe la vida. Hay algunos que mueren dos veces.”, Augusto Roa Bastos, ibídem, (Yo el supremo).
“Únicamente el semejante puede escribir sobre el semejante. Únicamente los muertos pueden escribir sobre los muertos. Pero los muertos son muy débiles.”, ibídem.
“El muerto siempre y en todas partes sufre por muy muerto que esté con mucha tierra y el olvido encima.”, ibídem.
“La gente reunida en torno al cadáver estaba atontada como al borde de algo que no había sucedido todavía.”, ibídem, (Madama Sui).
“A fuerza de morir tantas veces los personajes de los libros alcanzan una especie de relativa inmortalidad.”, ibídem, (El fiscal).
“Su no-vida tiene cien años. Pero está más vivo que yo. No ha nacido todavía. No espera, no desea nada. Está más vivo que yo. ¡Eh don Amado! ¡Eh usted es quien ahora me permite partir. Me deja partir liberado del sobreamor excesivo de la propia persona, que es la manera de odiar mortalmente en uno a todos.”, Augusto Roa Bastos, Yo el supremo, Madrid, Cátedra, 1987, (1974).
“Don Amadeo fue siempre hombre de estar en varios sitios a la vez. Lo que es una manera de tener varias vidas . Unos lo ven por Levante; otros por Poniente. Alguien asegura haberlo visto en el norte; alguien en el sur. Parecen muchos, distintos y distantes, pero uno solo y único hombre son.”, ibídem.
“Después de vivir tantas vidas, mi vida vuelve a comenzar.”, “Otra esquina”, del CD “Dos”, del grupo “Otros Aires”, palabras y música de M. Di Genova, Unión de Músicos Independientes, Buenos Aires, 2007.
“No hay más que el principio y lo que está antes del principio…”, (epitafio de Chepé Bolívar en su propia caja), Augusto Roa Bastos, Moriencia, Cuentos completos, Asunción, El Lector, 2003, (1969).
“La muerte pasa rápido Ramón, pero es ese después lo insoportable. Nadie puede esconderse frente a la muerte.”, Cándida a Ramón, (Georgina Genes a Ramón del Río), Hamaca paraguaya, Paz Encina, Paraguay, 2006.
“Yo también morí en aquel momento.”, Javier Sampedro, (Javier Bardem), Mar adentro, Alejandro Amenábar, España, 2004.
“Mi vida me sienta mal; tal vez me caiga mejor mi muerte.”, François-René de Chateaubriand, Memorias de ultratumba, prefacio testamentario de 1833, 1848.
“La muerte es un idioma contra el que se ha nacido./ Aunque nadie jamás podrá enseñármelo, /no quiero llegar mudo hasta al final./ Nombrarla es la renuncia y es el éxito./ Digo morir y soy el primer extranjero de mi lengua”, Andrés Neuman, “La palabra sin patria”, El tobogán, Buenos Aires, Hiperión, 2002.
“No, para nada, no, no me arrepiento de nada, que mi vida, mis alegrías, hoy en día empiezan contigo.”, Edith Piaf, “No, no me arrepiento de nada”, palabras de Michel Vaucaire, música de René Dumont, 1960.
“Yo creo en la fuerza de los espíritus, nunca los voy a dejar.”, François Mitterrand, 1996.
“No se inventa nada. Sólo pequeñísimas variaciones de lo ya dicho y escrito, leído y olvidado.”, Augusto Roa Bastos, Metaforismos, (Yo el supremo).
“Lo que imaginamos existe.”, Alberto Monteagudo, “El arca de Húmboldt y Bonpland.”, http://mipagina.cantv.net/integrate/relato9.htm
“En este no ver de tanto querer ver, anhelaba que lo que estaba imaginando fuera mentira, y que lo que estaba imaginando destruyese lo imaginado.”, Augusto Roa Bastos, Metaforismos, (Contravida).
“Uno como escritor está siempre como dando cuerda y la literatura, de lo que trata en realidad, es de crear organismos vivos. Aún dentro de la letra muerta que es la escritura.”, entrevista de Augusto Roa Bastos por Ana Ribeiro, Asunción, 1998, http://laisladeroabastos.blogspot.com/search?updated-min=2008-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2009-01-01T00:00:00-08:00&max-results=15
“Eric escribe.”, Elixène Courthès, marzo de 2008.
“Escribo, para olvidarme de que en mi vida, ya me morí.”, el autor, marzo de 2008.
“Mi Amadis de Gaula, el muerto mío, me ha devuelto la vida.”, el autor, marzo de 2008.
“En la escritura de la muerte del Otro, en su ego reencarnado, he amado, viajado e investigado por poderes, pero también huí de los solapados solipsismos de la soledad y a la vez hice callar a todos mis detract-autores.”, el Usurp-Autor, marzo de 2008.
“La mayoría de los vivos han muerto, porque no estaría vivo?”, mi Bonpland, marzo de 2008.
“Hace falta vivir menos, ya estoy muerto de pies a cabeza. …Pero la vida y la muerte entran en nuestras vidas nos guste o nos disguste; si los echás por la puerta, vuelven por la ventana.”, Alejandro Maciel, Culpa de los muertos, Barcelona, Ediciones Rubeo, 2008
“Sólo donde hay tumbas la resurrección es posible.”, Augusto Roa Bastos, Metaforismos, (El fiscal).
“…un día pagué un funeral por tu muerte, así que estás muerto.”, Bigas Luna, Alberto Sierra, (Eduardo Fernández), Son de mar, 2001.
“Sobrepasado el fin de todo, había que seguir hasta la última supuración de la voluntad.”, Augusto Roa Bastos, Metaforismos, (Contravida).
“Todavía las muertes juntas /custodiaban su vida: / la bota de cien leguas de la lluvia perenne;/ el universo azul de las orquídeas/ y el aire potente de los infiernos verdes. /, « Responso », Poesías completas y otros textos, Asunción, El Lector, 1996, (1947).
“Hay un condado de Húmboldt en el estado de Iowa…una Bahía Húmboldt en Canadá. … También una corriente con su nombre… El mundo en cambio para mí…tiene el lenguaje de la muerte. No me habló Dios de entre la zarza ardiente…Nunca fui poseído por el Otro. No se me multiplicaron los espejos.”, Humboldt y Bonpland, taxidermistas. Tragicomedia con naturalistas en dos actos. », Ibsen Martínez, 1981, en Kohut, Karl, “Un homenaje irónico a Humboldt y Bonpland”, Humboldt n° 126, Bonn, Inter Nationes, 1999.
“Tres de la tarde. Con el mismo pretexto de una reparación, hemos conseguido nuevamente deslizarnos con Muleque a la azotea. Es asombroso. Allá abajo continúan estando ellas, impávidas, obcecadas, en esa tierra de nadie, preñada de muerte, reverberante y sombría a la vez; allí y en todos los otros lugares donde se han reunido a impulsos de esa especie de confabulación que se ha propagado como una onda magnética. … Tenemos … que transmitir la noticia… lo último fue ya apenas el gorgoteo de un estertor. Me costó cerrar los párpados en ese rostro que alumbraba la sonrisa de un muerto. Después bajé corriendo.”, Augusto Roa Bastos, « La rebelión de las mujeres », El baldío, 1967, (1960).
“El trueno cae y se queda entre las hojas. Los animales comen las hojas y se ponen violentos. Los hombres comen los animales y se ponen violentos. La tierra se come a los hombres y empieza a rugir el trueno.”, Augusto Roa Bastos, El trueno entre las hojas, 1959, (1953), exergo sacado de una leyenda aborigen.
“Ya no hay nada que hacer, la muerte se hace sentir.”, Ramón en La hamaca paraguaya.
“Por otro lado, mucho de lo que el hombre hace y es, tiene lugar en virtud de una frecuente intención de traspasar los límites impuestos por la muerte; el hombre es el único ser que ha soñado con ser inmortal.”, Etología humana, Animalidad versus Humanidad del Hombre », Carlos Benjamín Serrano, Corrientes, 2008
“La muerte hace preciosos y patéticos a los hombres. Estos conmueven por su condición de fantasmas.”, El inmortal, Jorge Luis Borges, en Etología humana.
“Lo que más al hombre destaca de los demás animales es lo de que guarde, de una manera o de otra, sus muertos sin entregarlos al descuido de su madre, la tierra todoparidora; la pobre consciencia huye de su propia aniquilación y así que un espíritu animal, desplacéntandose del mundo, se ve frente a éste, y como distinto de él se conoce, ha de querer otra vida que no la del mundo mismo.”, El sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno, en Etología humana.
“¿Qué es el cerebro humano sino un palimpsesto inmenso y natural? Mi cerebro es un palimpsesto y también el tuyo, lector. Innumerables capas de ideas, de sentimientos, han caído sucesivamente sobre vuestro cerebro tan suavemente como la luz. Pareció que cada una de esas capas sepultaba a la precedente pero ninguna en realidad ha perecido.”, Suspiria de profundis, Thomas de Quincey, en Palimpsestomias, Carolina Orlando, sin publicar hasta hoy.
“¿Por qué sigo vivo?, me preguntan. Lo mismo que yo le preguntaba a Lía pero las preguntas sobre la vida y la muerte no son verdaderas ni falsas: son impropias, decía Hume. (…) Nunca estamos demasiado cerca de la verdad, Agop; nunca estamos demasiado lejos tampoco. Somos lo que hacemos y yo no amo en ningún tiempo verbal; tampoco odio, casi todo me resulta indiferente desde que me enfrenté a la muerte. (…) Ella buscará su propio fin porque el mío ya llegó. Pero antes de irme para siempre vivo esta agonía de ideas.”, Culpa de los muertos, Alejandro Maciel, Barcelona, Rubeo, 2008.
“Escribo para convencerme de estar vivo. Y aún así, créame [estimado personaje] que me cuesta.”, ibídem.
“Cuando el tabú del sexo se desmoronó el lúcido Occidente descubrió que le quedaba un tabú mucho más intrigante y doloroso, la muerte es una montaña comparada con el sexo.”No sólo no nos enseñan a vivir, tampoco nos enseñan a morir cherí.”, ibídem.
“Ay, hombre, si supieras lo débil que es cualquier amor frente a la muerte, es una hoja seca en poder de una tempestad.”, ibídem.
“El miedo a la muerte total fundó todas las religiones todas las religiones de la tierra, ya lo dijiste, y los mausoleos y las catedrales. Nos aferramos desesperadamente al hilo de vida y por alguna confusión nefasta creemos que en el yo está la clave de la existencia, en el yo nos adoramos, nos veneramos y escribimos porque en el fondo pensamos que dejando un testimonio seguiremos estando más allá de la muerte física. Pero nadie muere más ni menos, vencer a la muerte es un espejismo don autor.”, ibídem.
“Todo sea para conseguir algún alivio en ese campo de batalla donde se enfrentan ejércitos pero los verdaderos beligerantes son la vida y la muerte.”, En ese laberinto llamado ciudad, José Perez Reyes, Bogotá, Andrés Bello, 2004
«Sin el trabajo no viviría pero si no escribo me muero.”, José Perez Reyes, Semanario E’a, Suplemento El baldío, Asunción, agosto de 2008.
“”Joe Slater ha muerto.”, me dijo la voz de terror que se me llegaba de más allá del muro del sueño.”, Par delà le mur du sommeil, Howard Phillips Lovecraft, Paris, Denoël, 1956.
“- ¡Vaya cretino, Warren está muerto!”, Démons et merveilles, H.P. Lovecraft, Paris, 10/18, 1973.
“No se sabe nunca cuándo se nace: el parto es una simple convención. Muchos mueren sin haber nacido; otros nacen apenas, otros mal, como abortados. Algunos, por nacimientos sucesivos, van pasando de vida en ida, y si la muerte no viniese a interrumpirlos, serían capaces de agotar el ramillete de mundos posibles a fuerza de nacer una y otra vez, como si proveyesen una reserva inagotable de inocencia y de abandono.”, El entenado, Juan José Saer, Buenos Aires, Seix Barral, 2008, (1983).
“El acoso moral y sexual le quitó el lugar al Amor Libre, la Muerte a la Vida, la soledad letal de la Escritura a la Seducción y la Amistad…”, el Usurp-Autor.
“Ninguna vida humana es más larga que los últimos segundos de lucidez que preceden a la muerte.”, El entenado.
“El hombre es el único ser del reino animal capaz de trascender su envoltura mortal; incluso diría yo que es justamente esa capacidad a trascenderse a sí mismo que lo hace hombre.”, El solitario de Santa Ana, Luis Gasulla, Buenos Aires, Rueda, 1978.
“…Usted insiste, mi muy estimado colega y amigo, en recoger antecedentes sobre mi zarandeada existencia, como si yo, realmente, mereciera el honor de trascender a mi inevitable fin.”, ibídem, carta de Amado Bonpland a Pedro de Angelis, Sao Borja, 10 de marzo de 1848.
“Si no me quedaran más que cinco minutos de vida, aquellos cinco minutos me resultarían en extremo más ricos que todos los de mi pasado. […] La muerte no es el sueño eterno sino el comienzo de la eternidad.”, Le pêcheur d’orchidées, Philippe Foucault, París, Seghers, « Etonnants voyageurs », 1990.
“Oigan cómo en mis adentros me lo remueve todo, como si de verdad desfilara todo mi pasado.”, Edith Piaf, « Padam…Padam », letra de d’Henri Contet y música de Norbert Glanzberg, 1951.
“Dentro de sus memorias me quedaré cual el hombre libre de los esteros.”, mi Bonpland.
“La primavera reía sobre las tumbas, cantaba en el buche de los pájaros, ardía en los retoños vegetales, proclamaba entre cruces y epitafios su jubilosa incredulidad acerca de la muerte. Y no había lágrimas en nuestros ojos ni pesadumbre alguna en nuestros corazones porque dentro de aquel ataúd sencillo (cuatro tablitas frágiles) nos parecía llevar, no la pesada carne de un hombre muerto, sino la materia leve de un poema concluido.”, Adán Buenosayres, « Prólogo indispensable », Leopoldo Marechal, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1968, (1948).
March 25 "El violín de Dios", El Liberal,Santiago del Estero, Argentina
January 20 "Ma prison dorée du Paraguay", Eric Courthès ( théâtre)
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"MA PRISON DOREE DU PARAGUAY"
(Pièce de théâtre des élèves du Lycée Valin, dans le cadre du projet pédagogique sur Aimé Bonpland d'Eric Courthès)
SALLE DES FÊTES DE VILLENEUVE-LES-SALINES
MARDI 17 MARS 2009
20h30- 24h00
PRESENCE DE CARLOS BONPLAND, DESCENDANT ARGENTIN, AU DEBAT QUI SUIVRA LA REPRESENTATION
(Droit d'entrée à l'appréciation de chacun) http://www.sudouest.com/charente-maritime/actualite/information/Europe.html?L=0%3Dbb54344f9d&cHash=fa1ef30595
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